¿PARA QUÉ NECESITAS DESCUBRIR Y POTENCIAR TU MARCA PERSONAL?

Son muchas las personas que me dicen que no acaban de entender que es eso de la marca personal y para qué puede ayudarles. Creen que es útil sólo para gente que ya es o que quiere hacerse famosa o para quiénes quieren montar una empresa.

Por eso, después del tiempo transcurrido acompañando a personas de forma individual o en grupo, me gustaría aclarar un poco más el concepto. La palabra “marca” hasta ahora ha sido un término utilizado únicamente para nombrar productos o empresas como forma de identificarlos y diferenciarlos de la competencia. La gestión de la marca como valor intangible que dota de valor al producto o a la empresa tiene ya una larga trayectoria que ha sido desarrollada fundamentalmente con grandes inversiones en publicidad y comunicación. En muchos casos, se ha obviado lo más importante: “para qué” se ha creado ese producto o servicio, qué necesidad satisface, cuál es su propósito. Es por eso que estamos viviendo un momento de crisis en las grandes marcas pues están dejando de tener credibilidad y el consumidor no se identifica con ellas.

Algo parecido nos ha pasado a nosotros. Fuimos “marcados” al nacer con un nombre y dejamos en muchos casos que ese nombre fuera tratado por cada uno de forma diferente. Nunca, ni el sistema educativo, ni la educación recibida, ni el entorno, nos dieron la oportunidad de mirarnos hacia dentro para saber bien quiénes somos, cuáles son nuestros atributos esenciales, qué valores nos mueven, y a partir de ahí, descubrir para qué estamos aquí.  No hemos tenido la oportunidad de escucharnos para saber qué nos ruge hacer, aquello en lo que ponemos toda nuestra esencia y todo nuestro potencial porque es lo que da sentido a nuestra vida y nos levanta por las mañanas.

Sólo cuando eso ocurre podremos ser un producto con sentido que viene a satisfacer una necesidad real, principalmente la nuestra propia , la de dirigir nuestra vida hacia dónde nosotros decidimos dejando que el cómo nos venga dado.

Cuando tomamos consciencia de todo lo anterior es cuando esa marca que sómos, esa huella que queremos dejar, necesita hacerse visible para ser identificada por los demás. Porque de la misma forma que un nuevo producto ha de ser mostrado para saber que existe, también nosotros tenemos que mostrarnos para que nuestro entorno sepa quiénes somos, lo que anhelamos y para qué pueden contar con nosotros.

Y cada uno lo hará a su manera, y todas son maravillosas. Unos necesitaran hacerse un logo que refleje su esencia y que les ayude a mostrarse, otros no. Otros, necesitarán sólo mejorar su perfil de Linkedin para que su mercado pueda ver quién es, no sólo su currículum convencional. Otros, sentirán la necesidad de tener una página web personal en la que contar lo que hacen y compartir lo que saben. Otros, hablar y tener un canal Youtube para mostrarse en vídeo. A otros sencillamente les servirá para dejar de ser invisibles en su empresa sólo por atreverse a mostrar su talento y abandonar la queja de que son los demás los que no nos ven.

Todo esto son opciones de comunicación y cada uno elegirá sus propias herramientas de la forma más coherente con quién es, y todas ellas son maravillosas.

Lo que sí ocurre en este momento histórico de cambio, lo que no será una opción, es quedarnos en manos de lo que otros decidan por nosotros. Escuchemos lo que nosotros sabemos que podemos aportar, dejemos de lado la falsa humildad de creer que vamos de sobrados si lo hacemos  y hagamos lo necesario para descubrir y potenciar nuestra huella, nuestra marca personal. Somos tan grandes que somos capaces de lograr lo que queramos y para ello basta con caminar y vivir cada día dando lo mejor que somos, descubrirlo y después tocar a los demás con esa luz.

Ya sé que da mucho miedo, yo también lo tengo, porque no nos han enseñado a hacerlo y darnos cuenta de que en el fondo somos nosotros quienes no queremos alumbrar sin culpar a nadie de ello es un ejercicio de honestidad con nosotros mismos difícil de digerir.

En el fondo nos asusta mucho hacernos y mostrarnos grandes. Nos asusta la posibilidad que tenemos no sólo de brillar sino de alumbrar a otros con nuestra luz para cumplir nuestros sueños y los de nuestra comunidad. Si somos conscientes de esto, al menos ya sabemos que el enemigo está en nosotros y que tenemos que ponernos a trabajar para vencer eso, qué es posible y que ahí fuera están esperando vernos y que compartamos.

¿Te animas?

 

¿Cuál es la TRIBU de tu marca personal?

Hace tiempo que no escribo por aquí. Mil disculpas a quiénes me pedís que lo haga y a pesar de ello dejo a alguno de mis autosaboteadores que gane la partida y no lo hago.

 

Hoy ya sí, porque tengo ganas de compartir algo que me ronda en estos días.

 

Estamos con los alumnos de la cuarta promoción del Programa SOI de Marca Personal empezando a hablar del mercado de la marca personal y la verdad, me doy cuenta de que es tan importante definirlo bien que se merece que le dedique unas líneas.

 

Para empezar, aunque en marketing el mercado es el conjunto de personas (físicas o jurídicas) que necesitan un producto o servicio, cuando hablamos de mercado aquí en marca personal, es mucho más. Al hablar de lanzamientos de productos, para definir bien el mercado es muy importante conocer bien las necesidades de las personas y así lanzar un producto que las satisfaga, pero en marca personal, el producto ya lo tenemos, somos nosotros.

 

Se tratará pues de definir a aquellas personas que queremos que formen parte de nuestro entorno como clientes, como jefes, como colaboradores, como subordinados, como amigos… Porque es muy importante que no olvidemos que cuando tomamos las riendas de nuestra vida vamos a desdibujar la línea que separa lo personal de lo profesional, que se trata de eso, de que aquello que mueve nuestra vida sea tan grande para nosotros y lo integremos de tal forma en nuestra vida y en nuestro día a día que ya no tengamos que ir al lado de personas que no suman a nuestra vida, ni nosotros en la suya.

 

Consiste en encontrar a nuestra tribu, a todos los que compartimos una frecuencia común que nos hace vibrar por las mismas cosas, a los que están alineados con nuestros valores esenciales. Cuando nosotros tenemos clara cuál es nuestra frecuencia y nos atrevemos a mostrarnos, naturalmente aparecerán esas personas en distintos papeles: como clientes, como jefes, como compañeros y todos juntos iremos en el mismo barco porque nos mueve un objetivo común y eso es lo más poderoso y lo que hace que los resultados económicos lleguen de forma natural y sean todo lo grandes que decidamos que sean, y la productividad, y la eficacia y la rentabilidad… TODO. Si, todo eso tan difícil de lograr cuando los equipos están creados a base de personajes que no saben ni quiénes son y mucho menos hacia dónde quieren ir y qué es aquello que da sentido a su vida. Siendo así, ¿como van a desarrollar una labor profesional coherente y consistente si conlleva morir en cada paso?. Ya pueden las empresas invertir cifras millonarias en incrementar todo eso, que se hará de forma superficial y por tanto, no servirá de mucho.

 

Por eso, cuando ya sabes cual es tu misión y hacia dónde quieres ir, es momento de centrarse en elegir los compañeros de viaje, las personas a las que vamos a ofrecer el 100% de lo que somos y de lo que sabemos hacer mejor y con quien podremos disfrutar del camino. Una vez que sabemos quiénes son, ya definiremos los diferentes servicios que podemos ofrecerles aunque será desde un lugar diferente, desde saber que estamos dando lo más auténtico y mejor que tenemos para ofrecer y que además va a servir a los demás de alguna forma.

 

Para los profesionales independientes esto puede ser fácil de entender una vez vencido el pánico de decir “no” a un cliente para decirnos sí a nosotros mismos. Ahora bien, con las empresas ya es otro tema, parece una utopía difícil de lograr pues estamos llenos de condicionamientos previos que ponen el énfasis en el resultado por encima de todo. Sin embargo, ¿que ocurriría si lo importante fuese el camino y las personas?, ¿y si como jefes nos centramos en descubrir lo que nos mueve y así damos permiso a los demás para que lo hagan?, ¿y si buscamos saber que es lo que mueve a cada una de las personas de la organización para darles voz, para ubicarles en el lugar más adecuado para que la compañía sea una herramienta más y muy poderosa que les permita cumplir su misión personal?.

 

Si es así de verdad, se convertirán en verdaderos embajadores de la marca, se alinearan sus valores personales con los corporativos y entonces ir cada día a trabajar no será más que una forma de dar pasos adelante en el camino personal trazado. Seremos nosotros los que hemos elegido a la empresa como compañera de viaje, porque está alineada con nosotros, y si no lo está y nos esta matando, la responsabilidad de tomar acción para evitarlo es solo nuestra.

Esta nuestra vida en juego.

 

Y tú, ¿reconoces a tu tribu?

 

¿Y SI YA NUNCA MAS NECESITARAS IRTE DE VACACIONES?

Este verano ha sido especial. He estado fuera de mi Mallorca del alma sólo 6 días, en los que he viajado a París con mis 3 hijas. El resto, he disfrutado de planes muy diferentes en nuestra isla con gente muy diversa, sin una necesidad imperiosa de salir de aquí ni de hacer nada extraordinario, sencillamente disfrutando de cada día y de cada plan que surgía de forma inesperada. Ahora acabamos de llegar de esos días en París y aunque han sido geniales, me encanta esta sensación de no tener ninguna pereza de volver, mas bien al revés, de sentir ganas por continuar con proyectos que son muuuuy chulos y que me apasionan tanto como unas vacaciones, o mejor dicho un viaje de ocio a cualquier lugar.

 

Y es que el tema es ese, no habría que llamarlo vacaciones, porque cuando estas haciendo lo que realmente te apasiona, cuando sabes que eso que haces te sirve a tí y sirve a los demás y por tanto te alimenta el alma y te levanta de la cama cada mañana sin problema, entonces es cuando deberíamos desterrar la palabra vacaciones del vocabulario, ya no hacen falta. Solo se trata de hacer algún paréntesis para oxigenar de vez en cuando, compartir aún más con la familia, con amigos fuera de tu lugar habitual… y nutrirnos de nuevas experiencias que nos sirven, nos hacen crecer y así tendremos más para compartir cuando volvemos y hacemos aquello que sabemos que tenemos que hacer porque si no, estamos muertos.

 

Y cuando vas por otros lugares con los ojos abiertos te encuentras con frases como esta:

“Nunca olvides que sólo los peces muertos siguen la corriente”

Malcolm Muggeridge

 

Pues sí, de eso se trata, de crear nuestra propia corriente, de tomar las riendas y decidir nosotros a dónde queremos llegar y cuáles son todas la experiencias, viajes, personas, lugares, lecturas, formación… que necesitamos en cada momento para nutrirnos y así dar pasitos para llegar. Porque solo así seremos activos en la construcción de nuestra vida, no lo dejaremos en manos de otros, la corriente, sino que ocurra lo que ocurra será responsabilidad totalmente nuestra. Ya sé, eso a veces da un poco de miedo, porque hay que ir siempre abriendo camino, aunque os aseguro que merece la pena, que cuando sabes hacia donde quieres que te lleve cada paso que das, la cosa cambia mucho y entonces se va el miedo porque sabes que es mucho más grande e importante allí donde quieres ir que tu miedo. Y eso ocurre cuando se trata de algo que está por encima de ti, que te trasciende, es algo que sabes que sirve a alguien más, o a muchos o al mundo. Tú decides.

 

Así es como nos sentimos vivos, porque es mucho lo que tenemos por hacer si queremos llegar, y entonces decidimos hacer sin prisa pero sin pausa, porque lo importante también es disfrutar del camino, sin pretender controlarlo, sin expectativas, poniendo los cimientos y dejando que la vida nos vaya dando las sorpresas que tenemos que vivir y afrontar.

 

Eso sí, hay que hacer, lo importante es la acción. Porque no basta con sentarse a esperar que las cosas ocurran, porque tenemos que hablar de acción y no de reacción, de coger las riendas. Y para ello es necesario:

 

  • Lo primero, saber quienes sómos, cual es nuestro motor y adonde queremos llegar. Y nunca , nunca te digas a ti mismo que es imposible, porque lo primero que hemos de hacer es desterrar la creencia de que somos incapaces de hacer algo sino aspirar a metas que nos superen y disparen nuestro motor creativo.
  • Después conocer tu misión personal, que es lo que no puedes no hacer, aquello en lo que pones tu talento innato y sale solo, porque forma parte ineludible de ti, es tu esencia.
  • Y a partir de ahí, toca planificar y actuar. Es muy fácil decir que queremos llegar a algún lado y después sentarnos a esperar que todo ocurra por arte de magia. Sin duda, va a haber mucha magia en el camino, muchas cosas que ocurrirán sencillamente porque tú has decidido cuál es el camino que quieres seguir y entonces se hace fácil. Aunque eso sí, también has de poner de tu parte y hacer ese Plan, esa estrategia de Marca Personal que te permita saber que estas dando los pasos que quieres dar hacia adelante. Por pequeños que te parezcan, son valiosísimos.

 

Pues eso, yo ya dejé hecho mi Plan de Marketing del segundo semestre antes de verano, así que ahora, cuando vuelvo de esas “vacaciones”, o mejor, paréntesis de ocio en familia, sé perfectamente lo que tengo entre manos, y me apetece tanto y será tan chulo, que

¿Cómo no voy a tener ganas de ponerme con ello, si lo he decidido yo?

 

¿Y tú? ¿Estas con depresión post vacacional o también tienes tu Plan?

 

Recién llegada he tenido la suerte de hablar de esto en el programa de Sandra Llabrés, Tardes Inmediatikas en Última Hora Radio.
Aquí os dejo el poadcast.

 

 

 

YA TIENEN LAS NOTAS DE SELECTIVIDAD, ¿Y AHORA QUÉ?

Días convulsos para los jóvenes. Ya han salido las notas de Selectividad para los que quieren acceder a la Universidad y todas las notas para los demás. Se supone que ya está, que han dado por finalizados sus 15 años de enseñanza convencional y que están preparados ya para empezar a estudiar aquello que les gusta, a lo que después van a dedicar el resto de su vida. Eso, si tienen la suerte de saber qué es y además de haber alcanzado la nota que necesitan para acceder a esa carrera.

En la mayoría de los casos, nada más lejos de la realidad.

Casi todos ellos no han tenido ninguna oportunidad a lo largo de tantos años de descubrir cuál es su talento y qué es aquello que les apasiona y que quieren hacer el resto de su vida. Salvo contadas excepciones, no tienen un talento evidente que les lleve claramente a un camino concreto sino que han sido medidos por un número que difícilmente refleja quiénes son sino que realmente muestra su capacidad para adaptarse al sistema.

Hoy día, ninguno nos atrevemos a pronosticar como va a estar el mercado laboral dentro de tan siquiera 5 años. Aquello de hacer una carrera, encontrar un trabajo fijo y pasarse ahí 50 años hasta que te regalaban el reloj de oro, pasó a la historia. La mayoría de los puestos de trabajo del presente/futuro ni siquiera sabemos cuáles son y que nombres tendrán.

Por eso, lo importante es transmitirles principalmente tres cosas:

 

Que no dejen de soñar, y además de soñar en grande. Que si no sueñan ahora tendrán que volver a plantearse hacerlo 20 o 30 años después cuando sientan el vacío al que les llevó el piloto automático para hacer lo que se suponía que tenían que hacer.

Que el fracaso no existe. Que los españolitos somos mucho de etiquetar como fracaso cuando algo no sale bien, y en realidad, en otros lugares, como Silicon Valley, no te apoyan ningún proyecto si no has fracasado antes varias veces y demostrado tu capacidad para levantarte y empezar de nuevo. Hablemos mejor de “resultado no esperado” y como dice Albert Riba, dejemos que elaboren su currículum fracasional sin miedo, sencillamente viendo en cada paso una oportunidad de aprendizaje más.

Que seamos tolerantes con ellos si no aciertan, que nosotros también somos víctimas de este sistema obsoleto que prima la adquisición de contenido y conocimiento sobre el conocimiento profundo de uno mismo como pilar sobre el que sustentar todo lo demás para que sea indestructible. Que lo que necesitan es creer en sí mismos y ser ellos quienes decidan su itinerario formativo en cada momento en función de cómo evoluciona el mundo en el camino hacia su sueño, y siempre con la flexibilidad necesaria para adaptarse a cada momento y llevando las riendas de sí mismos independientemente de los vaivenes del entorno, que son y van a ser muchos.

 

Por eso, cada vez parece más necesario hacer algo para ellos. Como dijo Pedro Agüera, alumno de nuestro Programa de Marca Personal, ésta debería ser una asignatura obligatoria en el colegio, que les ayude a descubrir quiénes son y hacia dónde quieren ir y les dote de herramientas de marketing y comunicación que les sirvan para recorrer su camino y  mostrarse de forma coherente tanto en el entorno on-line, natural para ellos, como en el off-line.

Después de todo, donde seguro que les van a buscar va a ser en Google y son ellos mismos quiénes han de asumir la responsabilidad de decidir cuál quieren que sea su huella.

De todo esto hablamos Sandra Llabrés y yo el pasado miércoles en Tardes Inmediatikas.

 

Como siempre, un placer.

 

¿POR QUÉ NOS CUESTA MOSTRARNOS?

Una de las cosas que más nos cuesta cuando descubrimos y desarrollamos nuestra marca personal es cuando llega el momento de mostrarnos. Si, si, aunque aparentemente en esta era digital compartimos lo que hacemos a través de las redes sociales, en la mayoría de los casos,  lo único que hacemos es compartir cosas de otros sin poner nada nuestro en ello o cosas que muestran nuestra superficialidad, cosas relacionadas con nuestra existencia, pero no con quiénes somos y lo que podemos aportar. Hay casos en los que incluso estamos en redes sólo para ver lo que hacen otros y aunque lo parezca, no es realmente por cotillear sino por pánico a mostrar nada de lo que somos.

 

Siempre he dicho que lo que más nos cuesta es reconocer en profundidad en qué somos buenos, qué es aquello que hacemos muy bien y que nos encantaría poder enseñar a otros para que les sirva. Las creencias aprendidas en torno a esto nos dicen que si “presumimos” de eso es porque vamos de sobrados y queremos inflar nuestro ego. Pues bien, me encuentro cada vez más con que la gente que tiene mucho que aportar y compartir, que es muy buena en lo que les apasiona, son las que tienen más miedo a mostrarlo y casi siempre lo que está detrás de eso es “el qué dirán” y una tendencia natural a sentirnos muy pequeños.

 

Llevamos muchos años ocultos tras la marca de la empresa para la que trabajamos, la del colegio o universidad donde hemos estudiado, en fin la marca de otros, sin creer siquiera que es posible descubrir la nuestra, encontrar sus valores y a partir de ahí mostrarla en todo lo que hacemos. Si, si y además difundirla como si de marca corporativa se tratara.

 

En estos últimos días he tenido la enorme alegría de vivir como han empezado a mostrarse 2 alumnas más del Programa de Marca Personal que imparto con Cristina Beascoechea. Ya lo había hecho Antoni Ballester, creador del Método Ballester de aprendizaje, quien aunque a veces le sigue costando mostrar lo grande que es y el gran trabajo que ha hecho durante más de 35 años,  va dando pasitos de gigante. Le ha seguido Inma Fita, Guía educativa, quien tiene tanto que aportar a los adolescentes y les hace tanta falta, que va a ser un lujo seguirla. Y la última ha sido Coco March, experta en Imagen con Valor, cuya misión es ni más ni menos que la de trabajar con pasión por la excelencia la imagen de las personas fuera de los poderosos canones establecidos de imagen, estilo y belleza. Ahí es nada.

 

Pues sí, son unos valientes y han salido al ruedo. Por que aunque les cueste, han decidido salir de la zona de confort y aportar al mundo lo que son de forma auténtica para empezar a cumplir su sueño, el de hacer aquello que hacen muy bien y que da sentido a su vida. Y entonces ya no importa el qué dirán, al contrario, lo importante es hacer grande el sueño para que sirva más. Ya no lo hacemos para gustar sino para vivir plenamente, simplemente dejándonos ser.

Es por eso que cuando estamos ahí, todas las herramientas de marketing y comunicación cobran sentido y fuerza y han de utilizarse de la mejor forma posible para obtener visibilidad.

 

Se trata sencillamente de que quien nos busque, pueda encontrarnos.

 

Ha sido un placer haber podido hablar de todo esto esta misma tarde en el programa de radio al que acudo quincenalmente para hablar de Marca Personal en Última Hora Radio,  dirigido por Sandra LLabrés, Tardes Inmediatikas.

Aquí os dejo el poadcast.

Gracias!

 

EL MIEDO A LLAMARSE A UNO MISMO EXPERTO EN ALGO

El año pasado por estas fechas estaba rematando la imagen gráfica de mi marca y tenía que decidir cuál era mi “cargo”. Aunque parezca breve y sencillo, no fue nada fácil decidir llamarme a mi misma Experta en Marca Personal. Y por muchos motivos.

 

Por un lado, la falsa humildad que todos llevamos puesta, nos impide aceptarnos tal y como somos y reconocernos en aquello que hacemos bien o muy bien. Siempre nos resulta mucho más fácil hacer un listado de nuestras debilidades que de nuestras fortalezas, es como si nos gustara recrearnos en lo malo y no nos diésemos permiso simplemente para reconocernos en lo que somos buenos. Áreas de mejora habrá siempre, por supuesto, pero también tenemos TODOS cosas estupendas y hay algo de lo que sabemos más que la mayoría.

 

Por otro lado está el freno que nos ponemos por “lo que puedan pensar los demás”, que si somos prepotentes si nos llamamos expertos, que si eso lo tiene que decir el público, no nosotros, que si mejor “especialista”, que es más humilde… Pues bien, el trabajo está en decidir que lo que digan los demás no importa. Lo importante es dejar al ego lejos, pero muy que muy lejos, porque si lo hacemos desde ahí, sí que seremos un pluf. Se trata de descubrirnos y amarnos tal y como somos y encontrar aquello en lo que sabemos desde dentro que somos buenos, muy buenos y que si lo aportamos al mundo y a los demás, estamos dando sentido a lo que hacemos y además , los otros van a reconocernos de forma natural ese expertise.

 

Hace poco, Gaby Castellanos, a quien sigo y agradezco esta nueva etapa en sus redes en la que se muestra mucho mucho más ella, hablaba de los “gurucitos” y me encantó el palabro. Efectivamente, no se trata de convertirse en gurucito de nada copiando e imitando lo que otros hacen para crear una versión descafeinada y vacía de otros. Eso apesta y antes o después se cae y causa grandes destrozos , principalmente en uno mismo porque la sensación de vacío se hace cada vez más y más grande.

 

Se trata de hacer aquello con lo que cada uno se sienta mas cómodo de forma auténtica, teniendo en cuenta que no vale excusarse detrás de la falsa modestia para no salir a compartir aquello que hacemos muy bien y sirve a los demás y sólo por eso es mucho más grande que nuestro miedo. No hacerlo no es más que mantenernos en la zona de confort y no dar los pasos que nos llevan a sentirnos felices con lo que hacemos.

 

Como decía hace poco mi amiga Anne Bennasar:

 

“Ser experto no significa saberlo todo de algo porque esto además de ser imposible es muy egocéntrico. Ser experto en algo significa que estas abierto a saberlo todo sobre eso porque te apasiona, no puedes dejar de hacerlo y además sirve a los demás”

 

Ojo, y rompamos también con lo establecido hasta ahora. Se puede ser experto en muchas cosas: en finanzas, en jardinería, en naves espaciales, en bonsais, en viajes de lujo, en viajes con pocos recursos, en coches, en cuidar la salud de las personas, en imagen… Hoy día caben miles de “cargos” que pueden tener o no grado universitario y sobre todo, que pueden ser distintos de lo que concocemos hasta ahora. ¿Cuántos de vosotros sabéis mucho mas de cosas que no estudiastéis nunca de forma convencional?

 

 

Pues bien, aunque son los otros quienes han de reconocer nuestra influencia, ¿cómo alguien va a reconocernos como expertos si nosotros no nos damos permiso a nosotros mismos para descubrirnos, mostrarnos y compartir aquello de lo que sabemos mucho? ¿Es mejor guardar nuestro conocimiento y sabiduría auténtica sólo para nosotros y no compartirla para que no parezca que vamos de sobrados?

Perdonen ustedes, eso sí que es orgullo y prepotencia.

 

 

 

LA RESPONSABILIDAD DE PONERLE NOMBRE A UNA PERSONA

Lo primero que hicieron con nosotros nuestros padres al traernos a este mundo fue algo aparentemente sencillo, ponernos un nombre. En marketing eso se llama naming, darle un nombre a una empresa, un producto, un negocio… Con los productos y empresas eso es algo hoy cada vez más complejo pues además de cumplir con las características de una buena marca, ha de estar disponible el dominio de internet de la marca así como (más difícil aún) los perfiles de redes sociales detrás de los cuales estarán los clientes.

Pues bien, al hablar de Marca Personal, eso es algo que nos viene dado, ya lo hicieron otros por nosotros. Aún así, decidir, cuál va a ser el nombre de tu Marca Personal a veces no es tan fácil. Detrás de nuestro nombre pueden ocultarse mochilas personales de las que no somos ni conscientes: si todo el mundo nos puso un diminutivo o apodo (Paquito, Conchita, Pedrito, Cucu…) y aunque estemos ya cerca de los 50 todavía nos llaman así, si decidimos ponernos un nombre diferente por rebeldía en nuestra juventud, si nos gusta nuestro nombre y primer apellido pero nos sentimos forzados a poner el segundo para que nuestra madre no se enfade, o viceversa, si queremos que nuestra marca dé mayor peso a nuestro apellido materno por algún motivo especial… El primer paso es que por primera vez seamos nosotros quienes tomemos una decisión consciente de cuál queremos que sea el nombre y apellido que nos identifique, a partir del cual construiremos nuestra marca, y soltaremos lastres que ya no tocan.

En mi caso personal, os cuento que mi nombre del DNI es María Luisa Gómez González. Fue al llegar a Mallorca, hace ya 20 años cuando perdí a “Luisa” por el camino. En Madrid , me llamaban ( y me llaman aún) de muchas formas distintas: Marisa, Lu, Lucy, Marilu… Y como a mi no me gustaba mi nombre compuesto dejaba que todas ellas se usaran sin sentirme realmente identificada con ninguna. Sólo en Mallorca pasé a ser María, y recientemente además, cuando decubrí mi Marca Personal, tuve claro que me sentía María Gómez, sin más, un nombre muy común y mi apellido materno. Aunque no cumpla con ningún rasgo de originalidad como marca, da igual, esa soy yo, única y diferente a los millones de Marías Gómez que debe haber por el mundo.

Me he encontrado hasta ahora con casos en que la decisión del nombre de la Marca Personal es muy fácil y también, muchas otras veces, en que requiere un trabajo personal importante liberarse de lo que los demás han decidido siempre por nosotros y tomar las riendas, no desde el desprecio o la rabia sino desde asumir la responsabilidad de que esta vida que llevamos es nuestra y sólo nosotros vamos a decidir a dónde llevarla.

Así pues, os recomiendo que echéis un vistazo a vuestro nombre y como os llaman los demás y os paréis a descubrir si os resulta fácil identificar cual es la Marca que vais a decidir mostrar o no. Recuerda que a partir de ahí, para que una marca sea recordada, entre muchas otras cosas, es necesaria su repetición, por lo que, siempre, siempre, siempre, en toda tu comunicación aparecerá ese nombre y ese 1 o 2 apellidos que TÚ has decidido llevar.

Cuando lo tengas claro, por favor, haz una cosa: googlea tu nombre, mira a ver que sale, cuántos sois, si apareces o no y con qué… ¿ese eres tú? ¿es eso lo que quieres que se muestre de tí? ¿sientes que aporta algo de valor lo que esta apareciendo de tí? ¿si han de encontrarte, cuánto de ti hay en lo que van a ver?

Es normal que todas las respuestas a estas preguntas sean descorazonadoras, hasta ahora nadie nos ha dicho que eso iba a ser importante para nosotros, y mucho menos a los que no somos nativos digitales.

Pues bueno, este es un pequeño paso aunque muy importante. Si lo tienes claro, no lo dudes, compra tu dominio, el .com y el .es (como mínimo). Puede que no sepas para qué vas a utilizarlos, y te parezca una frikada. Te aseguro que dentro de unos años, no lo será y te agradecerás haberlo hecho.

Ah, por cierto, y si tienes hijos y quieres hacerles un regalo, no lo dudes, compra el dominio de ellos también.

Buena suerte.

¿Y ESO DE LA MARCA PERSONAL? ¿YO LA NECESITO?

Es posible que hayas oído hablar del concepto de marca personal, y te preguntes, ¿y yo, la necesito? Otra posibilidad es que no hayas oído nunca este término, da igual, entenderás rápidamente en qué consiste.

Lo primero que debes saber es que marca personal ya tienes, la tenemos todos, otra cosa es que no seas consciente de ello. Esto es así, porque marca personal no es más que la huella que dejamos cuando hablamos y actuamos desde el alma, desde ese lugar en el que todo lo que hacemos va impregnado de amor y donde ponemos todo nuestro talento de forma absolutamente innata.

Lo que ocurre, es que la mayoría de nosotros, esa huella la hemos enterrado, no nos acordamos de cuál es y no tenemos su control, es más, lo más probable es que ahora la huella que estés dejando sea precisamente la opuesta a quien eres realmente pero la vida te ha llevado por ese camino y parar un momento para preguntarte si es tu huella real o no, no es tarea fácil.

Yo te quiero hablar de marca personal, pero no aquella que quieres construir para encontrar un trabajo mejor, ni la que te va a traer más clientes, ni la que va a hacer que te asciendan, sino la auténtica, porque, en realidad, es la única posible. Cuando la redescubras y tomes el control de la misma y abandones el camino por el que te has dejado llevar sin darte cuenta, entonces los clientes, el ascenso, el puesto de trabajo perfecto o tu propia empresa llegarán solos porque estarás dejando de existir para empezar a vivir.

Puedes pensar que esto no es para ti, que hablar de marcas y de marketing y de comunicación es cosa de empresas y productos, no de personas, que tu no quieres ser famoso. Bueno, pues créeme cuando te digo que no, que es todo lo contrario. Llevo años vinculada al marketing y la comunicación tanto desde la docencia como desde un punto de vista más práctico como emprendedora, y es ahora cuando, ante el cambio tecnológico tan grande que estamos viviendo en esta era digital, sé que lo más importante es que descubras qué huella quieres dejar en este mundo. Ahora disponemos de herramientas que antes no existían y que no solo te van a permitir brillar, sino que además te permitirá conseguir lo más importante, que no es otra cosa que llegar a aquellas personas que quieren seguir tus pasos porque haces su vida más fácil de alguna forma, independientemente del sector al que te dediques.

Ya sabemos lo importante que es el Plan de Marketing para un producto, pues igual de importante será tu estrategia personal de marketing porque cuando tengas el control de tu huella y sepas que cada día con lo que haces estás mejorando algo a tu alrededor, querrás ser ese producto que hay que mimar y mostrar. Es entonces cuando querrás crearte una estrategia para saber cuáles son tus atributos y valores esenciales, tu precio, como distribuirte, y claro, descubrir cual será la estrategia de comunicación más adecuada para ti.

En definitiva, estoy hablando de poner el marketing y todas sus herramientas al servicio del fin más elevado que puede tener,

hacer brillar a las personas.

email    facebook    twitter    linkedin    linkedin


María Gómez 2016