MI HISTORIA

BUSCAR EL NEXO,
ENCONTRAR EL SENTIDO

Tengo 46 años y hasta hace sólo un año siempre dije
que yo era una persona sin vocación.

Estudié Derecho y Ecónomicas en ICADE llevada con piloto automático. Como era buena estudiante, se suponía que eso era lo que tenía que hacer para no “desperdiciarme”… Yo realmente lo que quería hacer entonces era irme a viajar por el mundo y aprender idiomas. Estuve a punto de dejarlo, pero había conocido personas extraordinarias y eso me llevó a­ continuar. Ya en el sexto año sí me atrajo el marketing y la comunicación y empecé mi trayectoria en el departamento de marketing de una multinacional.

Aunque nací en Madrid, con 25 años me trasladé a vivir a Mallorca y con esa edad dí mi primera clase de marketing en una escuela de diseño. Desde entonces, no ha pasado un año en el que no haya impartido clase, la docencia me apasiona y aunque he desarrollado otros proyectos, nunca dejé de hacerlo. Siempre lo compatibilicé con otra de mis constantes vitales, emprender. Empecé participando en la apertura del primer café internet que se abrió en Palma en 1997, y eso me puso en contacto desde el principio con las nuevas tecnologías. También fui cofundadora de una escuela de diseño gráfico, Vía Roma, donde viví una maravillosa etapa profesional con grandes proyectos en equipo que daban alas a nuestros sueños. Además, tantos años de vinculación al mundo del diseño me fue empapando de una sensibilidad especial por el mismo y me permitió conocer de primera mano la importancia que tiene todo el universo gráfico para transmitir una imagen coherente y con fuerza.
En 2006, a la vez que mi tercera hija, nació mi proyecto online, www.photoralia.com, que me permitió vivir el inicio de las redes sociales y de una forma autodidacta en mis “noches 2.0” testar la potencia que tenían para poder hablar con el cliente y saber que está al otro lado escuchando lo que dices… Era apasionante.

Y tras todo esto, en 2013, llegó el crack, una crisis personal profunda, una separación muy tormentosa que desmoronó mi vida y la de mis tres hijas por completo.

Eso me obligó a parar y hoy agradezco profundamente todo lo ocurrido pues por fin me di la oportunidad a mi misma de mirar alrededor y ver dónde estaba yo, quién era y si lo que hacía tenía algo que ver conmigo y con lo que quería hacer en mi vida. Después de dos años de trabajo personal, un día hice un click, y fue entonces cuando todo lo anterior se conectó y dio sentido a mi vida. La docencia si, el marketing sí, emprender sí, pero ahora sólo tenía sentido para mi cuando se trataba de ponerlo al servicio de la personas para hacerlas brillar. Y entonces descubrí que tenía que hablar de marca personal, pero no de algo artificial y ficticio para encontrar trabajo, o ascender o vender más, sino como la herramienta perfecta para inspirar a las personas a descubrir quién son y dar sentido a su vida asumiendo la responsabilidad de cambiar lo que sea necesario pues eso inspira a los demás.

A partir de ahí, me queda mucha historia por construir, pero por fin, por primera vez en mi vida, no tengo prisa. Quiero disfrutarlo pues sé que a esto voy a dedicar el resto de mis días y tengo todavía mucho tiempo por delante.

Octubre 2015

Inspirar a los demás para descubrir su marca personal, la huella que dejan cuando son auténticos.

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María Gómez 2016