SER MARCA BLANCA ES…

El pasado 29 de abril celebramos en Palma la II Jornada de Marca Personal, ¿Te ves?, en el Gran Hotel de La Caixa con la Fundación Asima. La Jornada fue conducida por Cristina Beascoechea y por mí y contamos con la presencia de grandes ponentes como Eloy Pardo, ex director General de la Banca March y hoy, rockero,  Aurora Michavila, creadora de fuerasdeserie.com y de talenteando.org, y Andy Stalman, autor del bestseller brandoffon.com.

Disfrutamos de una mañana maravillosa en la que aprendimos muchas cosas nuevas y sobre todo nos dimos permiso para soñar y compartir abrazos.

Muchos de vosotros me habéis pedido que comparta el texto de mi intervención. Hablamos de máscaras, de las máscaras que nos ponemos en el día a día para gustar a otros y para encajar en nuestro entorno y quise hacer un símil de cómo cuando nos ponemos la careta, nos convertimos en marcas blancas, todos iguales, sin unicidad y autenticidad.

Pues bien, esto es lo que compartí con los asistentes y que espero que os sirva a todos.

Con la careta puesta ( todo el auditorio nos pusimos las caretas blancas) todos somos iguales, somos MARCAS BLANCAS.

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“Ser MARCA BLANCA significa:

  • Estar en manos de nuestro distribuidor, normalmente la empresa para la que trabajamos, y tomar prestada su marca, no la nuestra. Cuando ellos decidan, ya no nos la prestarán más y entonces nosotros nos quedaremos sin rumbo, vacíos, porque somos mucho más que la marca de quién nos distribuye, aunque nunca nos hemos dado permiso para sentirlo así.
  • Que a pesar de que somos de gran calidad, no nos mostramos con nuestra propia marca, sino la de otros. Incluso siendo los mismos, a lo largo de nuestra carrera profesional, adoptamos marcas distintas, cuando trabajamos en empresas distintas.
  • Que no tenemos diseño propio, ya nos va bien el de la marca a la que servimos, aunque no nos identifique.
  • Que al no ser marca líder, nos vendemos a un precio inferior, el que otros nos ponen.
  • Que no hacemos comunicación propia, son otros los que toman las riendas de nuestra comunicación y entramos en el lote de todos los productos que hay en la empresa, no nos hacen una comunicación sólo para nosotros, aunque somos únicos y no nos parecemos en nada a los otros productos.

 

Por eso, DESTÁPATE, quitaos la careta por favor.

Hemos de dejar de ser marcas blancas para convertirnos en MARCAS ÚNICAS, la que somos de verdad, tomar las riendas y sólo entonces decidiremos nosotros:

 

Decidiremos

  • Cuáles son nuestros atributos y valores , los descubriremos y nos atreveremos mostrarlos.
  • Cuál es nuestro naming, nuestra gráfica, nuestro color, no el que nos gusta sino el que mejor refleja nuestros atributos esenciales.
  • Cuál es nuestro precio, lo que nosotros decidimos que valemos, no el que nos ponen otros.
  • Cuál va a ser la forma de distribuirnos, en qué empresa o empresas queremos aportar nuestros atributos y valores porque sabemos que están alineados con los de la empresa y entonces la coherencia de nuestra marca se hará cada vez más grande.
  • Cuál va a ser nuestra estrategia de comunicación. Sea cuál sea la de la empresa, nosotros tendremos la nuestra propia y eso sumará y será bueno para todos, porque si nosotros crecemos y brillamos lo hará nuestro entorno personal y profesional y la suma del grupo será mucho mucho mayor que la suma de sus miembros.

 

Mira el mundo sin máscara, redescubre quién eres, y sal ahí fuera con la cara descubierta, decidido a que los demás sepan qué has venido a aportar, qué es lo que no puedes no hacer y cómo cuando eso ocurre, tú te haces enorme y se hace enorme también tu empresa, tu entorno y tu vida, y además sirve a otros.

Así se ve todo mucho mejor, al principio da un poco de vértigo, miedo incluso, aunque cuando descubres que puedes hacerlo y haces lo que amas, te sientes libre y ya no hay vuelta atrás, tú eres el dueño de tus decisiones y entonces todo, todo, es FÁCIL.”

En breve podré compartir con vosotros el vídeo de esta intervención y muchas otras cosas de la Jornada.

Gracias

 

EL MIEDO A LLAMARSE A UNO MISMO EXPERTO EN ALGO

El año pasado por estas fechas estaba rematando la imagen gráfica de mi marca y tenía que decidir cuál era mi “cargo”. Aunque parezca breve y sencillo, no fue nada fácil decidir llamarme a mi misma Experta en Marca Personal. Y por muchos motivos.

 

Por un lado, la falsa humildad que todos llevamos puesta, nos impide aceptarnos tal y como somos y reconocernos en aquello que hacemos bien o muy bien. Siempre nos resulta mucho más fácil hacer un listado de nuestras debilidades que de nuestras fortalezas, es como si nos gustara recrearnos en lo malo y no nos diésemos permiso simplemente para reconocernos en lo que somos buenos. Áreas de mejora habrá siempre, por supuesto, pero también tenemos TODOS cosas estupendas y hay algo de lo que sabemos más que la mayoría.

 

Por otro lado está el freno que nos ponemos por “lo que puedan pensar los demás”, que si somos prepotentes si nos llamamos expertos, que si eso lo tiene que decir el público, no nosotros, que si mejor “especialista”, que es más humilde… Pues bien, el trabajo está en decidir que lo que digan los demás no importa. Lo importante es dejar al ego lejos, pero muy que muy lejos, porque si lo hacemos desde ahí, sí que seremos un pluf. Se trata de descubrirnos y amarnos tal y como somos y encontrar aquello en lo que sabemos desde dentro que somos buenos, muy buenos y que si lo aportamos al mundo y a los demás, estamos dando sentido a lo que hacemos y además , los otros van a reconocernos de forma natural ese expertise.

 

Hace poco, Gaby Castellanos, a quien sigo y agradezco esta nueva etapa en sus redes en la que se muestra mucho mucho más ella, hablaba de los “gurucitos” y me encantó el palabro. Efectivamente, no se trata de convertirse en gurucito de nada copiando e imitando lo que otros hacen para crear una versión descafeinada y vacía de otros. Eso apesta y antes o después se cae y causa grandes destrozos , principalmente en uno mismo porque la sensación de vacío se hace cada vez más y más grande.

 

Se trata de hacer aquello con lo que cada uno se sienta mas cómodo de forma auténtica, teniendo en cuenta que no vale excusarse detrás de la falsa modestia para no salir a compartir aquello que hacemos muy bien y sirve a los demás y sólo por eso es mucho más grande que nuestro miedo. No hacerlo no es más que mantenernos en la zona de confort y no dar los pasos que nos llevan a sentirnos felices con lo que hacemos.

 

Como decía hace poco mi amiga Anne Bennasar:

 

“Ser experto no significa saberlo todo de algo porque esto además de ser imposible es muy egocéntrico. Ser experto en algo significa que estas abierto a saberlo todo sobre eso porque te apasiona, no puedes dejar de hacerlo y además sirve a los demás”

 

Ojo, y rompamos también con lo establecido hasta ahora. Se puede ser experto en muchas cosas: en finanzas, en jardinería, en naves espaciales, en bonsais, en viajes de lujo, en viajes con pocos recursos, en coches, en cuidar la salud de las personas, en imagen… Hoy día caben miles de “cargos” que pueden tener o no grado universitario y sobre todo, que pueden ser distintos de lo que concocemos hasta ahora. ¿Cuántos de vosotros sabéis mucho mas de cosas que no estudiastéis nunca de forma convencional?

 

 

Pues bien, aunque son los otros quienes han de reconocer nuestra influencia, ¿cómo alguien va a reconocernos como expertos si nosotros no nos damos permiso a nosotros mismos para descubrirnos, mostrarnos y compartir aquello de lo que sabemos mucho? ¿Es mejor guardar nuestro conocimiento y sabiduría auténtica sólo para nosotros y no compartirla para que no parezca que vamos de sobrados?

Perdonen ustedes, eso sí que es orgullo y prepotencia.

 

 

 

LA RESPONSABILIDAD DE PONERLE NOMBRE A UNA PERSONA

Lo primero que hicieron con nosotros nuestros padres al traernos a este mundo fue algo aparentemente sencillo, ponernos un nombre. En marketing eso se llama naming, darle un nombre a una empresa, un producto, un negocio… Con los productos y empresas eso es algo hoy cada vez más complejo pues además de cumplir con las características de una buena marca, ha de estar disponible el dominio de internet de la marca así como (más difícil aún) los perfiles de redes sociales detrás de los cuales estarán los clientes.

Pues bien, al hablar de Marca Personal, eso es algo que nos viene dado, ya lo hicieron otros por nosotros. Aún así, decidir, cuál va a ser el nombre de tu Marca Personal a veces no es tan fácil. Detrás de nuestro nombre pueden ocultarse mochilas personales de las que no somos ni conscientes: si todo el mundo nos puso un diminutivo o apodo (Paquito, Conchita, Pedrito, Cucu…) y aunque estemos ya cerca de los 50 todavía nos llaman así, si decidimos ponernos un nombre diferente por rebeldía en nuestra juventud, si nos gusta nuestro nombre y primer apellido pero nos sentimos forzados a poner el segundo para que nuestra madre no se enfade, o viceversa, si queremos que nuestra marca dé mayor peso a nuestro apellido materno por algún motivo especial… El primer paso es que por primera vez seamos nosotros quienes tomemos una decisión consciente de cuál queremos que sea el nombre y apellido que nos identifique, a partir del cual construiremos nuestra marca, y soltaremos lastres que ya no tocan.

En mi caso personal, os cuento que mi nombre del DNI es María Luisa Gómez González. Fue al llegar a Mallorca, hace ya 20 años cuando perdí a “Luisa” por el camino. En Madrid , me llamaban ( y me llaman aún) de muchas formas distintas: Marisa, Lu, Lucy, Marilu… Y como a mi no me gustaba mi nombre compuesto dejaba que todas ellas se usaran sin sentirme realmente identificada con ninguna. Sólo en Mallorca pasé a ser María, y recientemente además, cuando decubrí mi Marca Personal, tuve claro que me sentía María Gómez, sin más, un nombre muy común y mi apellido materno. Aunque no cumpla con ningún rasgo de originalidad como marca, da igual, esa soy yo, única y diferente a los millones de Marías Gómez que debe haber por el mundo.

Me he encontrado hasta ahora con casos en que la decisión del nombre de la Marca Personal es muy fácil y también, muchas otras veces, en que requiere un trabajo personal importante liberarse de lo que los demás han decidido siempre por nosotros y tomar las riendas, no desde el desprecio o la rabia sino desde asumir la responsabilidad de que esta vida que llevamos es nuestra y sólo nosotros vamos a decidir a dónde llevarla.

Así pues, os recomiendo que echéis un vistazo a vuestro nombre y como os llaman los demás y os paréis a descubrir si os resulta fácil identificar cual es la Marca que vais a decidir mostrar o no. Recuerda que a partir de ahí, para que una marca sea recordada, entre muchas otras cosas, es necesaria su repetición, por lo que, siempre, siempre, siempre, en toda tu comunicación aparecerá ese nombre y ese 1 o 2 apellidos que TÚ has decidido llevar.

Cuando lo tengas claro, por favor, haz una cosa: googlea tu nombre, mira a ver que sale, cuántos sois, si apareces o no y con qué… ¿ese eres tú? ¿es eso lo que quieres que se muestre de tí? ¿sientes que aporta algo de valor lo que esta apareciendo de tí? ¿si han de encontrarte, cuánto de ti hay en lo que van a ver?

Es normal que todas las respuestas a estas preguntas sean descorazonadoras, hasta ahora nadie nos ha dicho que eso iba a ser importante para nosotros, y mucho menos a los que no somos nativos digitales.

Pues bueno, este es un pequeño paso aunque muy importante. Si lo tienes claro, no lo dudes, compra tu dominio, el .com y el .es (como mínimo). Puede que no sepas para qué vas a utilizarlos, y te parezca una frikada. Te aseguro que dentro de unos años, no lo será y te agradecerás haberlo hecho.

Ah, por cierto, y si tienes hijos y quieres hacerles un regalo, no lo dudes, compra el dominio de ellos también.

Buena suerte.

¿Y ESO DE LA MARCA PERSONAL? ¿YO LA NECESITO?

Es posible que hayas oído hablar del concepto de marca personal, y te preguntes, ¿y yo, la necesito? Otra posibilidad es que no hayas oído nunca este término, da igual, entenderás rápidamente en qué consiste.

Lo primero que debes saber es que marca personal ya tienes, la tenemos todos, otra cosa es que no seas consciente de ello. Esto es así, porque marca personal no es más que la huella que dejamos cuando hablamos y actuamos desde el alma, desde ese lugar en el que todo lo que hacemos va impregnado de amor y donde ponemos todo nuestro talento de forma absolutamente innata.

Lo que ocurre, es que la mayoría de nosotros, esa huella la hemos enterrado, no nos acordamos de cuál es y no tenemos su control, es más, lo más probable es que ahora la huella que estés dejando sea precisamente la opuesta a quien eres realmente pero la vida te ha llevado por ese camino y parar un momento para preguntarte si es tu huella real o no, no es tarea fácil.

Yo te quiero hablar de marca personal, pero no aquella que quieres construir para encontrar un trabajo mejor, ni la que te va a traer más clientes, ni la que va a hacer que te asciendan, sino la auténtica, porque, en realidad, es la única posible. Cuando la redescubras y tomes el control de la misma y abandones el camino por el que te has dejado llevar sin darte cuenta, entonces los clientes, el ascenso, el puesto de trabajo perfecto o tu propia empresa llegarán solos porque estarás dejando de existir para empezar a vivir.

Puedes pensar que esto no es para ti, que hablar de marcas y de marketing y de comunicación es cosa de empresas y productos, no de personas, que tu no quieres ser famoso. Bueno, pues créeme cuando te digo que no, que es todo lo contrario. Llevo años vinculada al marketing y la comunicación tanto desde la docencia como desde un punto de vista más práctico como emprendedora, y es ahora cuando, ante el cambio tecnológico tan grande que estamos viviendo en esta era digital, sé que lo más importante es que descubras qué huella quieres dejar en este mundo. Ahora disponemos de herramientas que antes no existían y que no solo te van a permitir brillar, sino que además te permitirá conseguir lo más importante, que no es otra cosa que llegar a aquellas personas que quieren seguir tus pasos porque haces su vida más fácil de alguna forma, independientemente del sector al que te dediques.

Ya sabemos lo importante que es el Plan de Marketing para un producto, pues igual de importante será tu estrategia personal de marketing porque cuando tengas el control de tu huella y sepas que cada día con lo que haces estás mejorando algo a tu alrededor, querrás ser ese producto que hay que mimar y mostrar. Es entonces cuando querrás crearte una estrategia para saber cuáles son tus atributos y valores esenciales, tu precio, como distribuirte, y claro, descubrir cual será la estrategia de comunicación más adecuada para ti.

En definitiva, estoy hablando de poner el marketing y todas sus herramientas al servicio del fin más elevado que puede tener,

hacer brillar a las personas.

EL VÉRTIGO A ESCRIBIR EL PRIMER ARTÍCULO EN TU BLOG.

Hoy es 29 de diciembre de 2015 y por fin arranco a escribir el primer artículo en mi blog. Estoy a punto de lanzar mi nueva página web, necesito contenido para el blog y aunque sé que tengo que hacerlo, es algo que llevo retrasando 6 meses.

Para algunos escribir una publicación en un blog es algo ya muy habitual y les resulta fácil, pero mi querida cabecita lleva autosaboteándome todo este tiempo diciendo cosas como: y tú qué vas a escribir, qué puedes decir que realmente sirva a los demás y les aporte algo, la escritura no es lo tuyo, esto no va a funcionar…

Pues bueno, a pesar de mi cabeza y bajo riesgo de que realmente esto no interese a nadie, aquí estoy. Transmitiré lo que me sale de dentro, compartiré mi trayectoria y experiencia en torno al mundo del marketing y especialmente, desde hace algo mas de un año, en torno a la Marca Personal, que se ha convertido en mi pasión y por tanto en mi misión.

Las múltiples guías de uso de cómo escribir y mantener un blog recomiendan poner un día fijo para publicar y hacerlo siempre con una periodicidad fija . Yo, desde ya os digo que no voy a escribir todas las semanas, si he de ser realista (requisito imprescindible para fijar objetivos) sé que me va a costar encontrar un rato de calidad todas las semanas para esto. A mi vida profesional se une la de hacerme cargo de la vida de 3 hijas de 16, 14 y 9 años, con lo que esto supone de chófer, psicóloga, cocinera, cuentacuentos y demás aspectos logísticos diarios.

Eso sí, me comprometo a hacerlo cada quince días. Me apetece que lo que os cuente sea lo que llega a mí o está pasando en ese preciso momento, por tanto no voy a hacer una despensa de artículos para tenerla llena y así tener contenido para varios meses. No me siento cómoda de esa forma, si no puedo, os lo diré pero no tiraré de contenido enlatado. Al final, tras varios años vinculada a las redes sociales y al mundo on- line, al que tuve el lujo de introducirme desde sus orígenes, me doy cuenta que éste ha de ser lo mas posible un fiel reflejo de cómo eres exactamente en el mundo offline. Si no es así, antes o después se cae, deja de ser coherente y entonces no funciona. Por lo tanto así quedamos, una vez cada quince días y sin día fijo de la semana, eso tampoco me funcionaría.

Esto no quiere decir que las otras fórmulas no sean adecuadas también. Si tu estilo de organización prefiere fijar un día y hora para publicar, adelante, será la manera de hacerlo coherente contigo y por tanto, perfecta. Hay muchísima gente que lo hace así y genera expectativa el día y hora de la semana que toca publicar, y eso, también es muy bueno.

Importante, nada es bueno ni malo, ES y punto.

¿Y de que voy a hablar? os preguntaréis e incluso me pregunto yo misma. Pues de lo que he descubierto recientemente que me apasiona y de lo que no puedo dejar de hablar en cuanto tengo ocasión. De cómo inspirar a las personas a descubrir su Marca Personal, que no es otra cosa que la huella que dejan cuando se atreven a mostrarse tal y como son y a ser auténticas. Yo viví muchos años con un piloto automático puesto que me llevo a estudiar, trabajar y vivir de una forma preestablecida por cualquiera menos por mi misma. Desde que abrí los ojos a eso y me permití descubrir quien soy y para qué estoy aquí, todo es distinto. Me doy permiso para dedicarme a hacer lo que me apasiona y eso es un lujo al alcance de cualquiera.

Necesito aportar desde el alma lo que tengo para compartir con otros, porque siento que todo está cambiando, además bastante rápido, y cada vez somos más los que sentimos la necesidad de hacer las cosas de forma diferente, poner todo nuestro amor en todo lo que hacemos para que eso sirva a otros, porque sólo asi da sentido a nuestra vida y nos permite ser felices.

Así pues hablaré de muchas cosas: de descubrirnos, de branding, de los atributos y valores esenciales de una marca y su importancia, de diseño, de redes sociales, de mercado, de planes de marketing y comunicación, de la distribución, de nuestro precio… pero sobre todo y ante todo, hablaré de PERSONAS, porque ahora mismo es lo único que tiene sentido para mí, porque sin personas no hay empresas, ni marcas, ni cuentas de resultados, ni consejos de administración, ni resultados financieros, ni NADA.

Ya está, ya lo he escrito. Me he puesto y ha salido del tirón, y no voy a releerlo ni corregirlo mucho porque es lo que me ha salido hoy y eso es lo más importante que quiero compartir con vosotros, lo que me sale del alma en cada momento.

Gracias por leerme los que habéis llegado hasta aquí y por favor, dejadme comentarios y decidme cosas que os puedan interesar y os sirvan, realmente quiero hablar de aquello que a vosotros os interese,

estoy a vuestra disposición.

Un abrazo enorme.

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María Gómez 2016