¿PARA QUÉ NECESITAS DESCUBRIR Y POTENCIAR TU MARCA PERSONAL?

Son muchas las personas que me dicen que no acaban de entender que es eso de la marca personal y para qué puede ayudarles. Creen que es útil sólo para gente que ya es o que quiere hacerse famosa o para quiénes quieren montar una empresa.

Por eso, después del tiempo transcurrido acompañando a personas de forma individual o en grupo, me gustaría aclarar un poco más el concepto. La palabra “marca” hasta ahora ha sido un término utilizado únicamente para nombrar productos o empresas como forma de identificarlos y diferenciarlos de la competencia. La gestión de la marca como valor intangible que dota de valor al producto o a la empresa tiene ya una larga trayectoria que ha sido desarrollada fundamentalmente con grandes inversiones en publicidad y comunicación. En muchos casos, se ha obviado lo más importante: “para qué” se ha creado ese producto o servicio, qué necesidad satisface, cuál es su propósito. Es por eso que estamos viviendo un momento de crisis en las grandes marcas pues están dejando de tener credibilidad y el consumidor no se identifica con ellas.

Algo parecido nos ha pasado a nosotros. Fuimos “marcados” al nacer con un nombre y dejamos en muchos casos que ese nombre fuera tratado por cada uno de forma diferente. Nunca, ni el sistema educativo, ni la educación recibida, ni el entorno, nos dieron la oportunidad de mirarnos hacia dentro para saber bien quiénes somos, cuáles son nuestros atributos esenciales, qué valores nos mueven, y a partir de ahí, descubrir para qué estamos aquí.  No hemos tenido la oportunidad de escucharnos para saber qué nos ruge hacer, aquello en lo que ponemos toda nuestra esencia y todo nuestro potencial porque es lo que da sentido a nuestra vida y nos levanta por las mañanas.

Sólo cuando eso ocurre podremos ser un producto con sentido que viene a satisfacer una necesidad real, principalmente la nuestra propia , la de dirigir nuestra vida hacia dónde nosotros decidimos dejando que el cómo nos venga dado.

Cuando tomamos consciencia de todo lo anterior es cuando esa marca que sómos, esa huella que queremos dejar, necesita hacerse visible para ser identificada por los demás. Porque de la misma forma que un nuevo producto ha de ser mostrado para saber que existe, también nosotros tenemos que mostrarnos para que nuestro entorno sepa quiénes somos, lo que anhelamos y para qué pueden contar con nosotros.

Y cada uno lo hará a su manera, y todas son maravillosas. Unos necesitaran hacerse un logo que refleje su esencia y que les ayude a mostrarse, otros no. Otros, necesitarán sólo mejorar su perfil de Linkedin para que su mercado pueda ver quién es, no sólo su currículum convencional. Otros, sentirán la necesidad de tener una página web personal en la que contar lo que hacen y compartir lo que saben. Otros, hablar y tener un canal Youtube para mostrarse en vídeo. A otros sencillamente les servirá para dejar de ser invisibles en su empresa sólo por atreverse a mostrar su talento y abandonar la queja de que son los demás los que no nos ven.

Todo esto son opciones de comunicación y cada uno elegirá sus propias herramientas de la forma más coherente con quién es, y todas ellas son maravillosas.

Lo que sí ocurre en este momento histórico de cambio, lo que no será una opción, es quedarnos en manos de lo que otros decidan por nosotros. Escuchemos lo que nosotros sabemos que podemos aportar, dejemos de lado la falsa humildad de creer que vamos de sobrados si lo hacemos  y hagamos lo necesario para descubrir y potenciar nuestra huella, nuestra marca personal. Somos tan grandes que somos capaces de lograr lo que queramos y para ello basta con caminar y vivir cada día dando lo mejor que somos, descubrirlo y después tocar a los demás con esa luz.

Ya sé que da mucho miedo, yo también lo tengo, porque no nos han enseñado a hacerlo y darnos cuenta de que en el fondo somos nosotros quienes no queremos alumbrar sin culpar a nadie de ello es un ejercicio de honestidad con nosotros mismos difícil de digerir.

En el fondo nos asusta mucho hacernos y mostrarnos grandes. Nos asusta la posibilidad que tenemos no sólo de brillar sino de alumbrar a otros con nuestra luz para cumplir nuestros sueños y los de nuestra comunidad. Si somos conscientes de esto, al menos ya sabemos que el enemigo está en nosotros y que tenemos que ponernos a trabajar para vencer eso, qué es posible y que ahí fuera están esperando vernos y que compartamos.

¿Te animas?

 

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    María Gómez 2016